Poema carta de despedida

Otra vez. Otra vez escribiendo las mismas dos palabras que aburren ya cuando están juntas, aunque a veces suenen tan sarcásticas con tan sólo leerlas.
Noviembre, te ignoré, no me costó olvidarme de esa persona. Pero diciembre, oh estoy perdida. Vi a mi mundo manipulado y deseeé mo sentir que la nube gris estaba sólo arriba de mí.
Enero, enloquecí. Tantos humores para un mes. Pero no me arrepiento haberte elegido. Tantos idiotas que pude escoger, pero tú eres la maldita razón por la que no sueño pesadillas.
Febrero, estúpido mes que no pude escribir en una carta de papel. La tinta se gastó, vamos a empezar por tercera vez, aunque sea la enésima. Vamos a comenzar.
En este mes que empieza. No he vivido en paz desde el día tan difícil que detuvo las milésimas de segundos. Tanto sin verte quedar, todos días, no lo haces.
Existe en mí, no en otro lugar. El último aviso es este, lo clásico escribir con un bolígrafo. ¿Pero para qué? Utilicemos este método, que todos malditamente usan. Tanto que pude vivir un poco paz y apareces tú.
No te quedas ni cuando se necesita. No prometo nada, pero no creo que sea la última carta que te doy. La pénúltima, no lo sé. Tanto sin verte quedar.
No te quedas porque no quieres leer cada repetida palabra. Otra vez. Otra vez estas dos palabras juntas. Pero una a lado de otra puede transformar cosas que hacen recordar a las personas que las cosas siempre siguen y se repiten hasta que no haya final.
Un digno final le daremos a esta carta.
Qué tal un libro donde me rescates de la torre, no sé cómo pero puedes subir hasta el cielo. Y puedes usar la tinta que acaba de terminar…

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